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viernes, 3 de mayo de 2013

Salvemos los cines del Zoco de Majadahonda

La grave recesión que estamos soportando se lleva por delante lo que algunos entienden como algo superfluo: la cultura.

La cultura es una de las grandes perdedoras de la grave situación económica en la que nos hallamos inmersos.

El mundo de la cultura consigue más o menos sobrevivir, con respiración asistida, a través de diferentes ayudas públicas. No nos podemos engañar: la cultura no es rentable, en líneas generales, en términos económicos.

Ahora bien, sí es rentable en términos sociales. La cultura es esa esfera de la actividad humana que nos separa radicalmente del reino animal al que pertenecemos. Nos hace personas. Nos enfrenta a nosotros mismos, nos pregunta, nos responde, nos representa, nos emociona, nos conmueve, nos deja indiferentes, nos golpea, ...

Hace unos días pude leer en Twitter el SOS que lanzaban las salas de cine del Zoco de Majadahonda, conocidos también como los Renoir de Majadahonda. Su cierre se producía el pasado 17 de abril.

Entrada a las salas del cine del Zoco de Majadahonda

Esos días también saltaba la noticia a la prensa de que la distribuidora y exhibidora Altafilms, propietaria de los cines Renoir, estaba atravesando una situación económica muy grave, que conlleva el cierre de más de 150 salas de cine de las 200 que posee. 

¿Qué hacen estos cines para que sean tan especiales?

Los cines Renoir se caracterizan por la proyección de cine de autor, en versión original subtitulado, minoritario y alejado de los blockbusters, o cine norteamericano de consumo rápido y más rápido aún olvido.

Recuerdo un verano, en el que tuve que volver de El Bierzo a Madrid para arreglar unos papeles de la Facultad, en el que una calurosísima tarde de mediados de julio tuve la ocasión de disfrutar en sus salas de Cuatro Caminos, de los 7 con más lustre de la historia del cine: El séptimo sello de Bergman y después Los siete samurais, de Kurosawa, todo ello en la misma tarde, con una calidad de las copias excelente y en versión original subtitulada, para apreciar la voz profunda de Max Von Sydow y la curiosa entonación, para un occidental, del japonés.

El atormentado Max Von Sydow en El séptimo sello

¿Dónde se pueden ver estas películas en pantalla grande, en una sala oscura? En Madrid van quedando cada vez menos salas capaces de arriesgar con una programación así o con los estrenos de películas Off-Hollywood, de cualquier nacionalidad que jamás podrás ver en cualquiera de las salas de un multicine de un centro comercial. Al paso que vamos sólo podremos disfrutar de estas películas en el Cine Doré, sala de exhibición de la Filmoteca Nacional.

Nos estamos conformando con el sucedáneo de la pequeña pantalla de las televisiones de nuestra casa o de la aún más pequeña pantalla del ordenador.

Es necesario que existan estas salas de cine. El acudir al cine tiene su liturgia y las películas se hacen para disfrutarlas en su medio que es la pantalla gigante de la sala de un cine, a oscuras, con un buen sonido, sin interrupciones.


¿Qué podemos hacer para salvar las salas del cine del Zoco de Majadahonda?

Los trabajadores de esas salas se han propuesto que vuelvan a exhibir cine de calidad para lo que han abierto un blog para dar a conocer su propuesta.

Esta consiste básicamente, en hacernos socios de una asociación sin ánimo de lucro que mediante aportaciones anuales permitan que sus puertas vuelvan a abrirse y podamos disfrutar de cine de calidad.

Si te gusta el cine esta es la oportunidad de tu vida para formar parte de un proyecto que reivindica la cultura de calidad.

Yo que tú no dejaba pasar esta oportunidad.


martes, 26 de marzo de 2013

35 años de la Cultura de la Transición

La compra compulsiva de libros lleva a  que se tengan más libros pendientes de leer que tiempo para leerlos.

El verano es una magnífica ocasión para ir a la estantería donde están esos libros, echarles un vistazo y coger algunos que son los que más te llaman la atención a simple vista.

Este fue el caso de CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española, del que tenía unas magníficas referencias a través de Internet.



La excusa para comentar este libro, de lectura imprescindible en estos tiempos que corren en el que los diferentes pactos que dieron lugar a la Transición democrática en nuestro país hacen aguas por todas partes, me viene por el escándalo que ha provocado un programa cultural de un canal de la televisión catalana y el modo en que fue tratado en el programa de televisión El Gran Debate, de Telecinco, tanto por el presentador como por los contertulios que conforman el programa.

El programa de la televisión catalana es Bestiari il-lustrat, algo así como el Bestiario ilustrado. Se trata de un programa cultural que da cuenta de la escena underground de la cultura catalana. 

En el programa que causó tanta indignación y crítica se entrevistaba el escritor Jair Domínguez mientras daba un paseo con la entrevistadora. Comentaban la actualidad política y la indignación que le provocaba al escritor. En un momento dado de la entrevista se paran, el escritor saca una pistola y apunta a unas dianas.

El vídeo, que me ha costado encontrar en Internet, es este.



El escándalo viene dado por los personajes a los que se dispara, sacrosantas imágenes de nuestra cultura y política.

Una monarquía, la nuestra, puesta a dedo por el dictador Francisco Franco y luego refrendada en un paquete único e indivisible como fue la Constitución de 1978.


La monarquía británica que, desde luego, ha conocido tiempos mucho mejores y de mayor esplendor regio.


El opinador (?) Salvador Sostres, látigo de lo que podria denominarse extrema derecha catalana, que sólo pretende provocar y que sólo lo consigue, mal que le pese, a las cabezas biempensantes, columna tras columna en el diario El Mundo.


Finalmente, Félix Mollet, el que fue director del Palau de la Música, institución sagrada de la alta burguesía catalana, cuyo cargo aprovechó presuntamente para enriquecerse personalmente y derivar fondos para financiar a Convergencia i Unió.


Las consecuencias de esta entrevista fueron la dimisión inmediata de la directora del programa, con las excusas oportunas, y la opinión monolítica de los contertulios de El Gran Debate de que era una irresponsabilidad la emisión de la entrevista y la falta de respeto al tratar de esa forma a esas personas. Ni una sola voz se alzó en ese programa para defender  de alguna manera la entrevista, tal que se trataba de algo simbólico, que no hacía daño absolutamente a nadie, que era algo pueril o siquiera, que era de mal gusto.


Res de res. Nada de nada, ni tan siquiera por parte de alguno de los contertulios que van de progresistas.


Desde luego en el plano cultural, y es mi punto de vista personal e intransferible, todo está permitido. La cultura es ese ámbito donde la libertad campea a sus anchas, pace donde le place, y allá cada cual con los efectos que le provoca.


El caso es que este programa ilustra perfectamente el estado de la cultura en nuestro país y de sus hacedores mainstream.


Retorno el libro del que comenzaba a hablar, ya que el programa de la televisión catalana sólo era una excusa para hablar de él.


El libro es una obra colectiva. Comienza por una definición de la Cultura de la Transición, -CT-, como tapón cultural que determina el qué debe ser reconocido como cultura. Cuestión esta que no deja de ser una limitación a la libertad, debido a que en la Transición se intercambio Justicia por Libertad, -muy pacata, eso sí y restringida-, y estabilidad por democratización, como efecto de lo primero. El efecto es que la cultura está muy notablemente desactivada: no hay una lectura crítica de prácticamente ningún hecho social, y cuando surge es rápida y ampliamente criticada y menospreciada.

Continua el libro con diversas dimensiones de la Cultura de la Transición: los movimientos sociales emergentes; la Política como alcance y gestión del centro (?), criticándose cualquier iniciativa política radical, -este adjetivo lo pone la cultura oficial-; la política económica imbuida por la ideología neoliberal, de la que se han imbuido los dos grandes partidos, PPSOE, que ha conducido a que sólo se pueda aplicar una sola política económica, la neoliberal, y tachando de utópica, irrealizable, cualquier planteamiento alternativo a esa la política económica neoliberal; la crítica literaria, en la que se reparten los roles entre los diferentes escritores y literaturas, legitimándose y amplificándose esas elecciones y posiciones por las revistas y suplementos culturales de los principales diarios; el papel de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) en la perpetuación y gestión de un modelo de cobro por los derechos de propiedad intelectual absolutamente anacrónico en la era de Internet; la entronización de diferentes Movidas como ejemplo de la creación musical libre que se ha hecho en este país, -en este caso no me resisto a comentar que un veterano crítico musical británico vino a Madrid a dar cuenta de la escena musical, que no le llamó nada la atención por cierto, pero sí alucinó con Los Chichos y Los Chunguitos-; el cine oculto por las productoras y las grandes distribuidoras, y ya se sabe que el cine que no se ve no existe; el reto que supone Internet para la Cultura de la Transición por la multiplicación de mensajes, visiones y de emisores que se retroalimentan y que ya no precisan de un soporte ni oficial ni oficioso, entre otras cuestiones.

En fin, antes de terminar este post debo comentar que la presentadora y el escritor Jair Domínguez han sido citados a declarar como imputados por delito contra la Corona a comienzos de este año.

Tela.

lunes, 18 de junio de 2012

Fin de partida. Recortes y Escuela Municipal de Arte Dramático

El viernes asistí a la representación del montaje Pinceladas de la Escuela de Teatro, muestra del trabajo realizado por la Escuela Municipal de Arte Dramático de Las Rozas.


No se trataba de la  clásica representación de final de curso. Esta representación se realizó los días 8 y 9 de junio, levantando la obra Nuestro pueblo de Thornton Wilder a la que, por cierto, no asistió ningún miembro del Equipo de Gobierno cuando lo habitual era que asistiera el responsable de la Concejalía de Educación y Cultura.


Lo del viernes era una despedida, tanto de los alumnos y alumnas que han formado parte de la Escuela, así como de su profesorado. Una amarga despedida. 


La Concejalía de Educación y Cultura ha decidido poner fin a un proyecto pedagógico innovador, creativo, de enseñanza de arte dramático sirviéndose como excusa de los recortes en el Presupuesto Municipal para externalizar la enseñanza de la Escuela Municipal de Arte Dramático. Para contratarlo con una empresa privada.


Nuevo ejemplo del despotismo que triunfa en nuestro gobierno municipal. A finales del mes de mayo comenzaron a circular los rumores sobre el fin del proyecto que llevaba en marcha ya siete años y que había formado a cerca de 1000 alumnos y alumnas. No se han considerado sus necesidades. Algunos verán truncado su proceso de aprendizaje por el cambio en el profesorado y el consiguiente cambio en la metodología de enseñanza, verdadero leit motiv del profesorado que ahora echan a la calle.


Este profesorado ha sido consciente del momento de grave crisis que vivimos todos. Estaban planteando la reducción de gastos y el incremento de la actividad, proponiendo talleres y seminarios para la ciudadanía de nuestro municipio, más allá de las clases, tales como teatro para jóvenes, jubilados, ejecutivos, para la vida, movimiento expresivo, considerando aprovechar las horas de la mañana e incluso de fines de semana. Propuestas que no se han considerado a la hora de externalizar la enseñanza de arte dramático en nuestro municipio.


Aún así, la Concejalía de Educación y Cultura ha esgrimido el alto coste del profesorado, -son trabajadores autónomos y ninguno llega a percibir más de 20000 euros al año del que deben descontarse sus aportaciones a la Seguridad Social y a Hacienda-, su falta de propuestas ante la grave crisis económica en la que nos encontramos y que es un proyecto elitista y para una minoría, -se han formado alrededor de 1000 alumnos en los siete años que ha durado este proyecto de formación artística y la propia Concejal, en el acto de inauguración de este curso recién concluido, reconoció que se había convertido en un referente de formación en todos los municipios del noroeste y de la propia Comunidad de Madrid.


Fin de partida, utilizando el título de una obra de Samuel Beckett, para un proyecto pedagógico innovador en la enseñanza del arte dramático en Las Rozas.


Se echa el telón a la cultura y al arte de calidad de nuestro municipio.