domingo, 19 de junio de 2011

Democracia participativa

En los últimos tiempos, tal y como recogen los movimienttos "Democracia Real Ya", "15-M" y su movimiento en los barrios y localidades, entre otros, se apunta uno de los problemas de las democracias liberales occidentales: la crisis de la representación institucional a través de las organizaciones políticas.

Las gentes, la ciudadanía, no sienten que sus problemas de la vida cotidiana estén representados en las instituciones de gobierno, democráticamente elegidos, tal y como sucede en una corporación local, en el caso del Ayuntamiento de Las Rozas. De ahí, el malestar y el consiguiente éxito de la Asamblea de Las Rozas, al menos en sus primeras convocatorias.

La demanda efectuada es la democracia participativa, más allá de la democracia representativa.

Se demanda más participación ciudadana en la toma de decisiones. Esta mayor participación provocaría, en última instancia, una mejor gobernanza en el ámbito local y, por tanto, una superación de la crisis de la democracia representativa. Esta superación supone una mayor inclusión de la ciudadanía en la gestión de la cosa pública frente a la distancia, cada vez mayor, de los políticos frente a la ciudadanía representada, sus demandas y sus intereses.

Brevemente, los aspectos de una democracia participativa se pueden resumir en los siguientes aspectos:
  • Puesta en marcha de una lógica reversiva que conduce a desbordes creativos.
  • Organización a través de plataformas de diálogo y de grupos de trabajo sobre materias concretas y específicas.
  • Las comisiones de ciudadanos dan lugar a ideas innovadoras para tratar los problemas.
  • Empoderamiento ciudadano.
  • Las mayores cuotas de auto-gobierno provocan cierta auto-suficiencia local.
  • Planificación "desde abajo".
  • Mandar obedeciendo.
Se trata de un cambio en la cultura democrática, que consiste en una planificación descentralizada, mediante plataformas de diálogo y grupos de trabajo, que da lugar a una cultura ciudadana preocupada en la gestión de la cosa pública, comprometida con los intereses locales y con los públicos, como expresión de los primeros, planificándose las políticas públicas de abajo hacia arriba.

La Asamblea de Las Rozas en sus reuniones muestra la heterogeneidad de sus componentes. Hasta ahora estamos en proceso de constitución. El siguiente paso vendrá dado por la construcción de procesos instituyentes frente a lo instituido, a través de relaciones tensas, dialécticas, pero creativas.

Con este fin se está trabajando.