viernes, 10 de mayo de 2013

Memoria Histórica en Las Rozas


Debemos congratularnos por tener en Las Rozas y Las Matas un callejero limpio de homenajes a aquellas personas o actos que promovieron y ejecutaron el Golpe de Estado de 1931 en nuestro país. Podemos congratularnos de no sonrojarnos por la vergüenza ajena que provoca decir que vives en la calle Caídos de la División Azul, Ángel del Alcázar, Avenida del Arco de la Victoria, y un larguísimo etcétera, tal y como sucede en el callejero de la ciudad de Madrid.
El caso que sí nos provoca sonrojo y vergüenza es la placa de granito que se encuentra en la fachada de la Iglesia de San Miguel Arcángel, a poco más de doscientos metros de aquí.

Fachada de la Iglesia de San Miguel Arcángel. En la parte derecha la placa

La placa está muy deteriorada por el paso del tiempo y por las inclemencias climatológicas, pero no es difícil acertar a ver una cruz al comienzo, el símbolo de La Falange, partido de corte fascista como todos sabemos, esto es, el yugo y las flechas y la leyenda Caídos por Dios y por España, -caracteres ilegibles-, ¡Presentes!, esta última, voz empleada por el citado partido fascista.


Detalle de la placa

Atendiendo al artículo 15 de la Ley deMemoria Histórica, Símbolos y monumentos públicos, establece en su primer punto las Administraciones Públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura (...).


Entendemos que dicha placa homenajea a personas de nuestro municipio que participaron en el Golpe de Estado de 1931 y que fueron víctimas de la propia violencia que ellas mismas desataron en contra del Gobierno legítimo de la II República Española.
No, no se trata de revanchismo, ni de abrir viejas heridas, si no de cerrarlas. Es necesario esclarecer todo lo ocurrido en el transcurso de la Guerra Civil y la postguerra. Dar cuenta de la represión brutal y asesina que desató el bando golpista contra una determinada población vencida.
A todas las víctimas, en general, del terrorismo, sean del franquismo, del Batallón Vasco-Español, del GAL o de ETA, se les deben reconocer tres derechos fundamentales que son el derecho a conocer la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparación.
Se trata, en definitiva, de saber por qué a día de hoy hay víctimas que merecen homenajes en espacios públicos, por qué hay víctimas que llevan décadas en cunetas de carreteras y en fosas comunes en parajes de nuestra geografía, y quién fue el que perpetró el abuso que sufrieron.
No podemos olvidar que, según la ONU, somos el segundo país del mundo con más personas desaparecidas después de un conflicto armado. Su número se estima en 150.000. Sólo está por delante de nuestro país en este infame registro Camboya. Este dato nos da una imagen fiel de la brutalidad y del volumen de asesinatos cometidos por el golpe militar durante el conflicto y tras su victoria, esto último, absolutamente execrable, ya que se trataba de una población vencida y da una idea del desbocamiento del deseo de venganza, del odio y de la ira en ese bando.
La moción que presentamos para la retirada de la placa no fue aprobada. Se opuso únicamente el Partido Popular.
Los argumentos que esgrimieron tienen que ver con la herencia franquista de su partido político, lo cual no es nada nuevo. Continua existiendo un poso franquista en ese partido, que ni siquiera las personas jóvenes que forman parte de él son capaces de quitarse de encima, de eliminar. Se sienten cómodos en ese batiburrillo ideológico de liberalismo y de autoritarismo fascista de la dictadura de Franco.
Alegaron que la Iglesia es del Arzobispado de Madrid. Ni siquiera aceptaron el cambio en el acuerdo de la moción que presentamos para que instaran al Arzobispado a la retirada de la placa.
Se les ve el plumero.
Que no se haya aprobado la moción no supone que nos vayamos a quedar con los brazos cruzados.
Daremos cuenta de esta infamia al Foro por la Memoria y enviaremos una carta al Arzobispado de Madrid, en la que instaremos a la retirada de esa placa de la vergüenza. En este caso tendremos la oportunidad de observar si la Iglesia Católica es democrática o continua pensando que el Golpe de Estado de 1936 y la posterior Guerra Civil fue una Cruzada para salvar a España del desorden y del comunismo.
La verdad es que no somos muy optimistas, pero vamos a dar la oportunidad a la Iglesia de acompañar los tiempos que corren. Porque es de justicia.

domingo, 5 de mayo de 2013

Consulta por la Sanidad Pública

Hoy ha comenzado la consulta popular por la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid.

Muchos y muchas entendemos la Sanidad como un derecho inalienable, universal, gratuito y público.

El dogma neoliberal nos dice que sólo se pueden mantener aquellos servicios que se puedan sostener financieramente, Lo cierto es que en estos tiempos que corren, de grave recesión económica, se está aprovechando deliberadamente para despojarnos de los derechos que tanto nos han costado conquistar y no vamos a permitir que sean empresas privadas, ajenas al bienestar de la población, hagan su negocio a costa de nuestra salud.


En Las Rozas y en Las Matas, los compañeros de la Asamblea Popular del 15M de Las Rozas y de Las Matas, junto a otros ciudadanos y ciudadanas, muy preocupados por la deriva que está tomando la gestión y la atención sanitaria de nuestra Comunidad, han organizado la consulta popular por la sanidad pública.

La pregunta que se formula en la consulta es: ¿Está usted a favor de una sanidad de gestión pública, de calidad y universal, y en contra de su privatización y de las leyes que lo permiten?

Puedes participar en esta consulta desde hoy y hasta el próximo día diez en las mesas que se han instalado en:

  • Plaza de la estación de tren de Las Matas.
  • Entrada del centro comercial BurgoCentro, Las Rozas.
  • Entrada del Centro de Salud de Atención Primaria "El Abajón". Las Rozas.
  • Plaza de España. Las Rozas.
  • Calle Real, frente al establecimiento Rodilla. Las Rozas.

El horario de estas mesas es de doce a dos del mediodía y de seis a ocho, por la tarde.

Nos jugamos mucho. ¡Ven a participar en la consulta por la Sanidad Pública!


viernes, 3 de mayo de 2013

Salvemos los cines del Zoco de Majadahonda

La grave recesión que estamos soportando se lleva por delante lo que algunos entienden como algo superfluo: la cultura.

La cultura es una de las grandes perdedoras de la grave situación económica en la que nos hallamos inmersos.

El mundo de la cultura consigue más o menos sobrevivir, con respiración asistida, a través de diferentes ayudas públicas. No nos podemos engañar: la cultura no es rentable, en líneas generales, en términos económicos.

Ahora bien, sí es rentable en términos sociales. La cultura es esa esfera de la actividad humana que nos separa radicalmente del reino animal al que pertenecemos. Nos hace personas. Nos enfrenta a nosotros mismos, nos pregunta, nos responde, nos representa, nos emociona, nos conmueve, nos deja indiferentes, nos golpea, ...

Hace unos días pude leer en Twitter el SOS que lanzaban las salas de cine del Zoco de Majadahonda, conocidos también como los Renoir de Majadahonda. Su cierre se producía el pasado 17 de abril.

Entrada a las salas del cine del Zoco de Majadahonda

Esos días también saltaba la noticia a la prensa de que la distribuidora y exhibidora Altafilms, propietaria de los cines Renoir, estaba atravesando una situación económica muy grave, que conlleva el cierre de más de 150 salas de cine de las 200 que posee. 

¿Qué hacen estos cines para que sean tan especiales?

Los cines Renoir se caracterizan por la proyección de cine de autor, en versión original subtitulado, minoritario y alejado de los blockbusters, o cine norteamericano de consumo rápido y más rápido aún olvido.

Recuerdo un verano, en el que tuve que volver de El Bierzo a Madrid para arreglar unos papeles de la Facultad, en el que una calurosísima tarde de mediados de julio tuve la ocasión de disfrutar en sus salas de Cuatro Caminos, de los 7 con más lustre de la historia del cine: El séptimo sello de Bergman y después Los siete samurais, de Kurosawa, todo ello en la misma tarde, con una calidad de las copias excelente y en versión original subtitulada, para apreciar la voz profunda de Max Von Sydow y la curiosa entonación, para un occidental, del japonés.

El atormentado Max Von Sydow en El séptimo sello

¿Dónde se pueden ver estas películas en pantalla grande, en una sala oscura? En Madrid van quedando cada vez menos salas capaces de arriesgar con una programación así o con los estrenos de películas Off-Hollywood, de cualquier nacionalidad que jamás podrás ver en cualquiera de las salas de un multicine de un centro comercial. Al paso que vamos sólo podremos disfrutar de estas películas en el Cine Doré, sala de exhibición de la Filmoteca Nacional.

Nos estamos conformando con el sucedáneo de la pequeña pantalla de las televisiones de nuestra casa o de la aún más pequeña pantalla del ordenador.

Es necesario que existan estas salas de cine. El acudir al cine tiene su liturgia y las películas se hacen para disfrutarlas en su medio que es la pantalla gigante de la sala de un cine, a oscuras, con un buen sonido, sin interrupciones.


¿Qué podemos hacer para salvar las salas del cine del Zoco de Majadahonda?

Los trabajadores de esas salas se han propuesto que vuelvan a exhibir cine de calidad para lo que han abierto un blog para dar a conocer su propuesta.

Esta consiste básicamente, en hacernos socios de una asociación sin ánimo de lucro que mediante aportaciones anuales permitan que sus puertas vuelvan a abrirse y podamos disfrutar de cine de calidad.

Si te gusta el cine esta es la oportunidad de tu vida para formar parte de un proyecto que reivindica la cultura de calidad.

Yo que tú no dejaba pasar esta oportunidad.


martes, 30 de abril de 2013

Pacto social ... ¿Pero qué pacto?

No se había oído hasta ahora con tanta nitidez pero ha vuelto el mantra de nuestra Cultura de la Transición, CT, un gran pacto social para afrontar la grave recesión en la que nos encontramos inmersos y que, dada la política económica seguida por el Gobierno, profundiza sus efectos nocivos sobre aquella parte de la sociedad con menos recursos para hacerla frente, la clase trabajadora. Aquella clase que sólo dispone de su fuerza de trabajo para ganarse su sustento.

No se había hablado, casi, hasta el momento de un gran pacto social, de un plan de concertación social, dado el respaldo electoral obtenido por el Partido Popular en las Elecciones Generales con su correlato en una abrumadora mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

No era necesario. La legitimidad del Gobierno a la hora de aplicar su política económica para afrontar la crisis y sus graves consecuencias sociales no hacen, hacían, necesario un pacto social.

Un pacto social supone el acuerdo entre capital y trabajo para repartir las graves consecuencias sociales de la crisis. Se presupone un reparto equitativo y, por lo tanto, justo entre ambas partes.

Pero, ¿qué tipo de pacto se puede alcanzar?

Para el beneficio de la clase trabajadora ninguno. Los embates contra el mundo del trabajo se vienen produciendo desde las políticas de ajuste estructural para afrontar la crisis de los 70. Ahí está el ejemplo de Margaret Thatcher en Gran Bretaña en su versión más depurada que llega hasta nuestros días.

El gran beneficiario de un gran pacto social sería, en primer lugar, el Gobierno y, en segundo lugar, el capital.

El Gobierno, porque sin mover un ápice su política económica de ajuste puro y duro, que no considera los graves efectos sociales de esa política que sigue, -mejor dicho, sí los considera pero en forma de coste de sus políticas de clase, muy asumible hasta el momento, por cierto-, obtendría una legitimidad en el ejercicio de sus tareas de gobierno frente a un creciente descontento popular.

El capital obtendría la legitimidad política de que son beneficiarios de la política económica del Gobierno porque así se habría acordado entre los partidos políticos, los agentes sociales y el Gobierno, que es en definitiva el responsable de la aplicación de la política económica y de las menguantes políticas sociales.

Volvemos al enésimo capítulo de la CT, Cultura de la Transición: no se va a poner en entredicho la política neoliberal de ajuste del Gobierno, aquella que nos ha conducido a esta grave recesión económica y que se plantea, cínica e irónicamente, sacarnos de ella. El dogma económico neoliberal se impone por la fuerza de la fe en sus postulados.

Va a dar legitimidad política a la Reforma Laboral del Gobierno que nos ha conducido a la cifra más elevada de desempleo de nuestra historia, 6.202.700 desempleados, de los que cerca de dos millones no perciben ninguna prestación que palíe su situación, en el escenario del imaginario colectivo de que es mejor tener cualquier tipo de empleo a no tener ninguno.

Va a dar carta de naturaleza a la cifra de la deuda pública, notablemente incrementada por las ayudas públicas a la banca, sin necesidad de una auditoría que dé cuenta de la parte ilegítima de esa deuda.

No se va a discutir el papel maltrecho de la soberanía popular, al actuar al dictado de la Troika, ni el desprecio a la democracia y a la participación ciudadana, que ha obtenido una imagen perfecta en la Iniciativa Legislativa Popular por la Dación en Pago y su tramitación parlamentaria.

Se trata, en suma, de que los efectos de la recesión económica recaigan sobre la espalda de los de siempre, de los trabajadores y trabajadoras.

Debemos recordar, en estos tiempos que corren la prueba es irrefutable, que el capitalismo es un juego de suma cero: lo que gana el capital lo pierde el trabajo. De ahí el fracaso de la socialdemocracia a la hora de afrontar las últimas crisis económicas: no se trata de acordar el reparto del excedente económico en un momento de gran debilidad de la clase trabajadora, como efecto de las políticas desreguladoras del mundo del trabajo, si no de subvertir el orden económico, político y social.

Sólo así saldremos de la recesión económica en la que nos encontramos, poniendo la política económica al servicio de las personas y no poniendo a éstas al servicio de la política económica de clase, que sólo beneficia al capital.

El momento de la regeneración ha pasado. Es el momento de la ruptura democrática para una salida social a la crisis.


jueves, 25 de abril de 2013

El Ayuntamiento de Las Rozas con José Couso

Los familiares, compañeros de profesión y amigos conmemoramos el 8 de abril el décimo aniversario del asesinato de José Couso en la segunda guerra de Irak.



La familia Couso es vecina de nuestro municipio, por lo que aprovechando la efeméride, a nuestro querido compañero de Grupo Municipal, Fernando Jiménez, se le ocurrió la feliz idea de que podríamos presentar una moción al Pleno Municipal de este mes para que una calle o edificio municipal llevase el nombre de José Couso.

Como la idea era magnífica, nos pusimos manos a la obra: redactamos la moción y nos pusimos en contacto con los portavoces de los Grupos Municipales para pulsar su opinión sobre la moción, ya que no tenía ningún sentido que la moción no fuera aprobada por el Pleno.

Con esa idea y objetivo en mente, la redacción de la moción fue lo más blanca posible con el fin de suscitar el mínimo rechazo y, por el contrario, procurar el apoyo de todos los Grupos y especialmente del Grupo del Partido Popular al contar con mayoría absoluta.

El texto de la moción lo puedes consultar en este enlace.

En definitiva, tras diversos avatares, se consiguió presentar la moción al Pleno Municipal que celebramos ayer y contar con el apoyo unánime de todos los Grupos Políticos que componemos la Corporación.

Un éxito que produce que alguna vía pública de Las Rozas, parque, edificio público o un pequeño monumento, -como un monolito-, reconozca a José Couso como una víctima de la segunda guerra de Irak y en su figura se reconozca la labor profesional que desarrollan redactores, reporteros gráficos y técnicos de los medios de comunicación que cubren los conflictos armados.

Con Maribel y Javier, madre y hermano de José Couso
Personalmente, me alegro mucho por la familia Couso. Su coraje y su lucha por esclarecer el asesinato de José son encomiables, dignos de elogio y merecedores de nuestra solidaridad.

Sólo hemos puesto un modestísimo granito de arena para reconocer a José Couso, el papel de los profesionales de la comunicación que se juegan su vida para cubrir un conflicto armado y la lucha y el coraje de su familia tras diez años del asesinato de su hijo y hermano.

Un abrazo bien fuerte familia, mucho ánimo y ya sabéis donde estamos para lo que consideréis necesario.

Enlaces a esta entrada

Nota de prensa de Izquierda Unida Las Rozas-Las Matas sobre la aprobación unánime de la moción.