lunes, 2 de julio de 2012

Los Enemigos: a mi me gusta el rock de porrón

¿Qué decir de una mis bandas favoritas? ¿Qué decir, verdad prima?


Lo cierto es que a finales del año pasado anunciaron el regreso a los escenarios para gozo y disfrute de su legión de fans, que somos muchos, bien avenidos y con mucha memoria.


Memoria, que se rejuvenece con la edición de una caja de cinco CD's y un DVD en el que se recoge el que fue su último concierto de despedida, el 7 de abril del ya lejano 2002 en la sala La Riviera de Madrid.


Paciencia en grandes dosis, porque la fecha del concierto de despedida estaba fijada para el viernes cinco. Pero pronto se puso el cartel de Vendido y tuvieron que ampliar al sábado seis, que también vendieron, viéndose obligados a anunciar que el domingo siete, esta vez sí que sí, era el concierto de despedida.


- ¿Tú crees que llegarán a tocar el domingo? Mira que nos quedamos sin entradas, que una amiga mía se la ha sacado para el sábado ...


- Pero, vamos a ver prima, nosotros queremos ir al último concierto de Los Enemigos, no al penúltimo. Paciencia.


Desde la primera fila de La Riviera, frente a Fino, disfrutamos de lo lindo de un rock & roll sin parangón en el panorama musical de este país.




Sin parangón, porque las etiquetas no les quedan bien, como el traje y la corbata. Mezcolanza guitarrera de blues, rythm & blues, rock & roll, pop, ..., salpimentada con unas letras en las que se entreveran desde el puro cachondeo hasta el pesimismo, el desconsuelo, la incredulidad, la rabia y la rebeldía soltando verdades como porrones de grandes.


El porrón enemigo: tintorro a morro y rock del güeno


Una banda con una poética propia de la que muy pocos grupos pueden presumir y que les ha premiado con una afición entendida, fiel y leal.


El miércoles dan un concierto para aquellos que nos hemos comprado la caja Desde el jergón en la sala Joy Eslava de Madrid, al que lamentablemente mi prima no podrá venir. Será el momento de volvernos a encontrar con Josele (voz y guitarra), Fino (bajo), Chema (batería) y Manolo (guitarra), corear sus canciones, bailar desacompasadamente y bebernos su rock a morro.