viernes, 28 de octubre de 2011

Emprendedores: un mantra

Atendiendo a los discursos que están produciendo y reproduciendo estos días por el PPSOE y otras organizaciones políticas de la derecha nacionalista en lo que se ha venido en llamar la pre-campaña, llama poderosamente la aparición de la figura del emprendedor.

El emprendedor, dicho groseramente pero gráficamente para entenderos sin más ambages, es el trabajador autónomo que prospera en la marcha de su negocio y puede llegar a convertirse en un pequeño o mediano empresario, lo que confirmaría el éxito de su aventura empresarial.

El emprendedor, repetido hasta la saciedad y hasta llegar a perder el sentido el término y el concepto, es la propuesta estrella en la solución a la crisis galopante del empleo. Sin ir más lejos los datos que se han dado a conocer hoy mismo de la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre del año arrojan la cifra de cerca de cinco millones, 4.978.350, de desempleadas y desempleados, que suponen el 21,5 por ciento de la población activa.

Gary Becker, premio Nobel de Economía, y uno de los ideólogos del pensamiento económico neoliberal, acuña el concepto de capital humano. Según esta idea, si deseamos obtener un empleo mejor, más satisfactorio, la responsabilidad es nuestra ya que debemos invertir en nuestra formación. La obtención de un empleo de esas características es función de la inversión de cada uno en su formación. Así, somos todos capitalistas de nosotros mismo, debemos invertir en capital humano.

El desempleo, pues, responde a la falta o inadecuada inversión en formación y a no atender las necesidades y demanda de las empresas en cuanto a la cualificación de la fuerza de trabajo.

El caso es que se eliminan u oscurecen todas las cuestiones sociales y políticas que tienen que ver con la educación y la formación en nuestras sociedades, como si hubiera una suerte de igualdad de oportunidades en este campo. El concepto de capital humano es pura ideología y propaganda.

Si la empresa, no la única pero sí para la ideología neoliberal, es la institución económica que puede generar empleo y esta es incapaz de hacerlo la solución viene dada por convertirnos a todos en empresarios, cuanto menos potenciales. Se trata de ampliar el campo de acción de la ideología neoliberal.

Lo que no se dice es que las relaciones entre empresarios vienen reguladas por el Derecho Mercantil, en el que se establece la igualdad entre las partes, frente al carácter tuitivo del Derecho del Trabajo que, dado ese carácter, parte de la relación desigual entre empresario y trabajador proporcionándole a este último más garantías frente al poder de dirección del empresario, que no es omnímodo.

(En este sentido, otro día hablaré de cómo es que nos manifestamos reclamando más democracia y más participación en la actividad política y como estas cuestiones se quedan en la puerta todos los días una vez entramos a trabajar. ¿Por qué sí más democracia política pero no democracia económica?).

El emprendedor es pues la solución a la crisis de empleo y a la crisis de las políticas de empleo puestas en marcha hasta la fecha, marcadas a fuego por la ideología económica neoliberal, centradas en la esfera de la empresa, -subvenciones a la contratación vía cotizaciones a la Seguridad Social, ayudas al inicio de la actividad, subvenciones fiscales, ayudas a la instalación de empresas en determinados territorios, ... -, frente a  los recortes progresivos que sufren los derechos de los trabajadores y trabajadoras, -cuantía del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), cuantía y tiempo de percepción de las prestaciones por desempleo, bajadas salariales, expedientes de regulación de empleo, desregulación progresiva de las relaciones laborales, desarticulación de la negociación colectiva, ...

Todo ello con escaso éxito en la creación de empleo de calidad, en cuanto a las condiciones de trabajo, y estable, en cuanto a la permanencia en el puesto de trabajo. Ni siquiera en momentos de crecimiento económico.  El caso es que esto es lo de menos, el efecto es la transferencia de renta del Estado a los empresarios frente a los recortes y reconsideraciones sobre las políticas activas y pasivas de empleo.

Este programa neoliberal de empleo, centrado en esta ocasión en la figura del emprendedor ¿No suena como excusa para continuar con la transferencia de renta, y por tanto de riqueza, de una clase social en detrimento de otra?