martes, 16 de julio de 2013

"The Purge. La noche de las bestias"

Corre el año 2022 y los padres fundadores de la Nueva Norteamérica decidieron que una noche al año se pudieran cometer los asesinatos que la ciudadanía considerase oportuno sin ser delito.

Esta decisión se justifica por los resultados obtenidos: una delincuencia del uno por ciento, población reclusa muy baja y ser una válvula de escape de la violencia y la agresividad innata al hombre.

La película de James De Monaco arranca precisamente ese día, en las horas previas a la cacería.

Los protagonistas son una familia clásica norteamericana venida a más. El padre, comercial de una empresa de seguridad, ha conseguido los objetivos marcados por la empresa. Ha vendido sus sistemas de seguridad a muchas viviendas de la urbanización en la que viven y esas ganancias le han permitido ampliar su casa y ser envidiado por sus vecinos: la comunidad os ha pagado la ampliación de vuestra casa, se llega a decir.


No se aprecia ningún movimiento de disidencia de La Purga, toda la población parece estar de acuerdo. Los resultados avalan lo acertado de la decisión.

La película, que puede ser calificada como de suspense adolescente o un blockbuster sin más, tiene diferentes planos de discurso político en un género, el de anticipación, que en muchas ocasiones nos habla de un futuro aterrador.

Nos describe una sociedad de mercado marcada por el individualismo y su consiguiente egoísmo, todo ello guiado por la atroz competencia, que es el nexo de sociabilidad entre los sujetos.

Si hablamos de una sociedad de mercado es fácil adivinar quienes son las principales víctimas de La Purga: los menos favorecidos por el sistema económico, esto es, vagabundos, delincuentes, minorías raciales, ... Los "perdedores" son eliminados bajo la coartada del descenso de los índices de criminalidad y la baja tasa de desempleo. Se elimina lo que sobra, lo que no es ni social ni económicamente rentable.

Las viviendas son vistas como fortalezas, como el último espacio de seguridad frente a la barbarie del exterior. En este caso, el discurso de la seguridad se enfrenta al discurso de la libertad, ¿de qué libertad se disfruta estando encerrado en casa con un arsenal de armas para protegerte de La Purga?

La solidaridad, la empatía con el otro, genera en un principio la incertidumbre, la inseguridad donde todo es previsible y controlable. Posteriormente, según avanza la película, es la que propicia la salvación de La Purga, aunque con un elevado coste.

En la sociedad de mercado ya se sabe que es en uno mismo donde se encuentra la salvación. El exterior es la amenaza a nuestra seguridad e integridad.