miércoles, 11 de mayo de 2011

Política y corrupción


¿Qué es lo que mueve a la corrupción de un cargo público? El egoísmo, la avaricia, la codicia. El yo frente al vosotros o ellos.

¿Cómo se produce la corrupción? Por el uso del cargo público para la obtención de un beneficio particular ajeno al interés público.

Es una inversión de valores: puesta de lo público a disposición del interés particular, privado.

Bajo estas premisas ¿Se puede promover el interés general de este modo? ¿Desde la posición, la óptica del interés privado, particular? ¿Qué extraños mecanismos conducen del interés privado , particular y exclusivo, como algo excluyente de lo que puedo disfrutar yo solo, al interés general, al bienestar, a la resolución de problemas generales?

¿Bajo qué condiciones se produce la corrupción? Una de esas condiciones básicas es que la ciudadanía llegue a aborrecer la política. La promoción interesada de que la política es algo muy complicado, muy sofisticado, que debe realizarse por profesionales altamente cualificados en la materia, con unos conocimientos que no posee la mayoría, esto es, la ciudadanía.

Uno de los efectos de lo anterior es la separación artificial y artificiosa de la ciudadanía del lazo que la constituye en sociedad: la política.

Entre los efectos de la corrupción en la política destaca la desafección de la ciudadanía a la política, a la cosa pública bajo la manifestación del "todos los políticos son iguales".

Otro efecto, ligado al anterior, es el incremento de la corrupción mediante la multiplicación de los agentes corruptores, los que corrompen, y los corrompidos, los que se dejan corromper.

Algunos aducen que es la naturaleza humana, cosas del "fatum" griego, del destino. Así, llegamos al sistema político más corrupto de todos: el fascismo, dicho sin ambages.

¿Qué hacer? ¿Qué planteamos? El llamamiento a la ciudadanía a la participación política: a interesarse y a preocuparse por la política.

El llamamiento a que se organicen para la defensa de sus intereses, sus preocupaciones. La política aparece así como actividad, no como una cuestión de poder. El poder es un efecto de la actividad política, no la política misma.

La política es altruismo. Es formar parte de la sociedad en la que vivimos, de la que formamos parte. En la Grecia clásica la política era algo virtuoso.

La política, como actividad, es la participación de la ciudadanía, la preocupación por los demás, por lo común, por lo que es de todos, por el bienestar, por la calidad de vida.

Debemos, porque tenemos la obligación de que así sea, denunciar sistemáticamente los límites que imponen a que la ciudadanía no participe en la actividad política.


4 comentarios:

Undívaga dijo...

Discrepo. No es la avaricia o la codicia lo que nos mueve a la corrupción. El deseo de tener más y de vivir mejor es común a todos los seres humanos. Tampoco es una inversión de valores propiamente dicha, no es poner el interés de todos por debajo del interés nuestro. Para que existiera esa inversión de valores tendría que ser algo consciente.
No, en casi todos los casos es algo mucho más ridículo, mezquino y también sutil que eso. Uno llega al sillón de alcalde, o de concejal; los ciudadanos le han votado, y se cree revalidado por dicha votación. Él es mejor que los otros. Los primeros días va paseando satisfecho por los pasillos, charla con la gente, se hace querer. Entonces es atacado por un "pasillero" que le adula, que le dice "qué bien que hayas sido elegido", "este pueblo necesitaba una cara nueva". Un amigo empresario (¿es que no se puede tener amigos empresarios?) le invita a una cena en ese japonés que siempre le había apetecido conocer pero que no estaba a su alcance. Van a cenar con sus respectivas esposas. El vino achispa y las risotadas escapan abundantes durante la cena. El recién elegido concejal se siente en deuda e invita al empresario a cenar a su casa. Allí el empresario ve el coche que usa su esposa, un Ford Fiesta de 15 años, y comenta que en su concesionario tiene un "precioso" mini por tan sólo 400 euros de alguien a quien se lo embargaron… Que si ella quiere lo tiene la siguiente semana. No es un regalo: es una ganga…

Carlitos Buenaventura dijo...

Otra visión, compañera. Además, creo yo, perfectamente compatible con la expuesta.

Gracias por la aportación.

Besos rojos

Undívaga dijo...

Natural y desgraciadamente también existe el malvado puro, el que tiene claros sus objetivos y va a por ellos, aunque para mí es menos frecuente, pero también es menos dañino porque no se para ante nada. A ese espécimen lo único que puede pararle es el miedo a que le pillen y ahí tienen que estar los mecanismos de control de los que hablamos en nuestro programa.

Salud y democracia :)

Victor dijo...

Esto es lo que ocurre en un país democrático cuando se descubren a los pdiputados corruptos... http://www.valenciaplaza.com/ver/26849