domingo, 7 de marzo de 2010

Soy el novio de la muerte


Ahí está, la derecha más reaccionaria y carpetovetónica de todo occidente, con permiso de la polaca, para mostrarle a todo el mundo el papel que tiene la mujer: subordinada a la moral de la Iglesia, a la de su marido y antes a la de su padre.

Así, con un par de cojones, luciendo la bandera más repugnante de la Historia de este país, defendiendo el "derecho a la vida" (?). Y todo esto el día anterior a la celebración del Día de la Mujer Trabajadora.

De esta forma, los que creemos en el derecho a la mujer a decidir, porque es dueña de su cuerpo y que este es propio e inalienable, porque no queremos que ninguna sea juzgada por abortar, porque defendemos la vida de la mujer libre, nos hemos convertido, así, de buenas a primeras ..., en los novios y novias de la muerte.

Porque no defendemos la muerte, ni que el aborto sea un método anticonceptivo, si no la vida de las mujeres libres en su derecho a decidir sin más injerencias que las de su conciencia, con un Código Penal que establezca estos derechos, porque de lo contrario habría mujeres por abortar en las cárceles.

Es lo único que se ha legislado: que no haya mujeres condenadas penalmente por abortar.

Pues nada, de la noche a la mañana, yo, un triste y paniaguado objetor de conciencia al servicio militar obligatorio en su día, me he convertido a los ojos de esa carcundia ultraconservadora en el novio de la muerte.

¡Manda caralho!